
Durante nuestra visita a República Dominicana, dialogamos con Carlos Batista, analista de relaciones internacionales del Ministerio de Turismo y guía nacional, quien nos ofreció una visión profunda del país: desde su ubicación geográfica hasta su rica historia y su actual impulso turístico.
El corazón del Caribe
“Somos la República Dominicana, estamos ubicados en el mismo trayecto del Sol, en el corazón del Caribe, entre Cuba y Puerto Rico”, inicia Batista, citando al poeta Pedro Mir y recordamos aquel famoso poema «Hay un país en el mundo» escrito en 1949. La isla que comparte con Haití, donde República Dominicana ocupa aproximadamente dos tercios del territorio, es casi el 75 % más extensa que su vecino occidental. El contraste social y económico entre ambos países también influye en experiencias turísticas muy disímiles.
El origen del nombre de Punta Cana
Punta Cana, al sureste del país, recibe su nombre por encontrarse en la punta más oriental del territorio y por la abundancia de palmas “Cana”, endémicas de la zona. Estas palmas se utilizan incluso para techos y decoraciones: su imagen está asociada al aeropuerto, sin embargo, en la actualidad los resort usan un material muy parecido al original pero no la palma.

Siete colonizadores, un legado duradero
Según Batista, la isla ha sido gobernada por siete soberanías: España, Inglaterra, Francia, Estados Unidos, la Gran Colombia, Haití y República Dominicana. En 1492 los españoles fundaron La Isabela, el primer asentamiento europeo en el Nuevo Mundo; luego, sin querer, Bartolomé Colón fundó lo que hoy se conoce como Santo Domingo —en honor a Santo Domingo de Guzmán, el día de su fundación coincide con ese santo— originalmente en una ubicación diferente, pero tras un huracán en 1502 el gobernador Nicolás de Ovando trasladó la ciudad a su margen oriental y prohibió la construcción en madera, reemplazándola por piedra. Fue el hermano de Colón, Bartolomé Colón, quien decidió llamarla Santo Domingo. También el papá de Colón se llamó Domenico, que en italiano es Domingo.
La ciudad de Santo Domingo es hoy Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, con más de 300 monumentos coloniales: la primera catedral, el primer hospital (San Nicolás de Bari, definido en piedra) y fortalezas como la Ozama, construidas entre 1502 y 1508 bajo Ovando. Este linaje le ha valido ser denominada “la capital primada de América”.
Cultura dominicana: calor humano y ritmo
Carlos Batista hace hincapié en la importancia del factor humano: el dominicano “nace con un saltito”, con música y alegría en la sangre. El merengue, la bachata y la salsa son parte del ADN cultural. Este carácter hospitalario y extrovertido es un pilar del turismo, afirma, así como la calidez de su gente.
Destinos emergentes y tesoros naturales
Entre los lugares menos conocidos pero en crecimiento, Batista menciona Miches (provincia El Seibo), un destino “virgen” en desarrollo con más de 3.000 habitaciones ya disponibles. En la zona hay playas para anidación de tortugas, áreas protegidas y senderos naturales. Excursiones como la Montaña Redonda y Limón, o el Salto de la Jalda —el salto de agua más alto del Caribe con 120 m de caída— enriquecen la variedad turística del país.
Destaca también el Parque Nacional Los Haitises, escenario de películas como Piratas del Caribe, y tours de avistamiento de ballenas jorobadas en la Bahía de Samaná, activos entre enero y marzo.
Sabores y experiencias auténticas
La gastronomía también refleja lo mejor del trópico: carnes de chivo, empanadas de yuca, chicharrón de lechón, queso de hoja, y “la bandera”—arroz, habichuelas rojas, carne, aguacate y tostones—son platos típicos recomendados por Batista. Los cócteles van desde el clásico Cuba Libre o Santo Libre hasta creaciones como el Coco Loco y la piña colada con “vitamina R” (ron).
Turismo de experiencias
Para Batista, el turismo dominicano ya no es solo descanso: es vivencia. Destinos como Coco Bongo, la ruta del cacao, parques temáticos, gastronomía en altura y artesanías locales conforman una propuesta variada y emocionante. Todo esto lo define como “un destino que lo tiene todo” y con servicios de alta calidad que cada vez superan las expectativas.
El potencial turístico de República Dominicana: una combinación de historia colonial —la primera sede europea en América—, naturaleza prístina, cultura vibrante y crecimiento consciente. Es un destino que se redescubre día a día, donde cada rincón cuenta una historia, cada paisaje invita a descubrir, y cada visitante se va con ganas de volver.
Más información en https://mitur.gob.do/
Por Ányela Velandia, Enviada Especial