La Carolina: Nuevo pórtico a la historia, homenaje al pueblo minero 

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 Es impactante y emociona a propios y extraños. Una representación magnifica de la idiosincrasia de un pueblo que nació, creció y permaneció a partir de la explotación minera. El nuevo pórtico tiene una frase identificativa del lugar: “Un Paseo en El Tiempo”. 

Desde al martes, la localidad de La Carolina cuenta con un nuevo pórtico de ingreso en el que da la bienvenida a quienes llegan. La silueta de los mineros extrayendo el oro, una labor que marcó una época en la vida de una localidad que se desarrolla turísticamente. El nuevo pórtico y un homenaje al minero y al imponente Tomolasta, figuras y sentimientos fundidos en un mismo sentimiento de identidad. 

 La escultura fue denominada por sus autores como “La fuerza de la búsqueda”, es un homenaje al trabajador minero, al que pone el cuerpo, al que pone el lomo, por eso La idea quiere resaltar con rasgos muy fuertes los brazos, los gestos de los rostros, buscan representar eso, el esfuerzo para lograr el objetivo de obtener el mineral tan preciado. 

 Durante años, estos mineros transitaron el  camino empedrado que se pierde entre los cerros, el mismo por el que transitamos tras cruzar el pórtico, como perdido en otro espacio de tiempo, rodeado de casas de piedra que conservan el estilo colonial y la nostalgia de haber sido cuna de los míticos buscadores de oro, fiebre que sólo dejó bocaminas, excavaciones y viejas historias de mineros. 

 Convertido en uno de los principales destinos turísticos de la Provincia, La Carolina – nominado para ser uno de los pueblos más lindos del mundo- atrae a grandes y chicos por sus opciones: expediciones al interior de las minas, visitas a la Iglesia de Piedra, cabalgatas, recorrida por la gruta con pinturas rupestres y la histórica Casa de Juan Crisóstomo Lafinur, actualmente Museo de la Poesía de la Provincia, y suma el pórtico al que vecinos y turistas en pocos días lo hicieron propio. 

 Esta obra, la concretó el Gobierno de San Luis a través de la Secretaría de Turismo para lo que convocó a los escultores merlinos, Julián Picos y Ariel Zuccherich, representa a tres mineros picando una piedra con la forma del Tomolasta. 

 El escultor Julián Picos dijo que allá por noviembre, el secretario de turismo, Luis “Piri” Macagno, lo  convocó a presentar un proyecto por una obra, representar un minero para un futuro nuevo pórtico en la entrada de La Carolina. “Me encantó la idea y entonces fuimos a visitar el pueblo, a conocer. Todavía está el pórtico viejo y nos fascinó el lugar. Me impactó la belleza tanto del pueblo, de su historia, como del cerro El Tomolasta, y la vista maravillosa que había en la entrada. Me pareció una oportunidad excelente para ubicar una obra escultórica. Así que para diciembre, un mes después, presentamos el proyecto empezamos a trabajar en la obra concretamente”. 

 Picos, explicó que tenían ciertas pautas para el diseño, que era un minero con un carrito y que tuviera un grado de síntesis, que fuera figurativo pero no realista, “que se entienda un minero con un carrito en su tarea, es así que buscando ideas salió la composición principal al ver el pórtico y fue muy importante ir al mirador, sacarle fotos al cerro, entender que era un portal que uno atravesaba y que tenía que pasar por debajo, entonces se nos ocurrió generar una composición más piramidal, más triangular, que tuviera que ver con el pórtico donde iba a estar apoyado y sobre todo que uno pasara por debajo de un conjunto, que no se sabe si es un minero en todas las acciones, una secuencia de un hombre con su soledad y el esfuerzo, que  también representa al mismo tiempo la idea de un trabajo colectivo que se hace de a muchos porque es un trabajo muy duro y entonces queríamos representar eso justamente el esfuerzo”. 

 Más adelante, Julián Picos indicó que se optó finalmente por tres mineros dando la secuencia de la acción. “Era importante que en esa síntesis no se vieran muñecos, sino que se entienda la acción y el esfuerzo. Por eso la importancia de los rasgos, la secuencia del pico arriba y el pico abajo pegando, que es como las dos puntas, como si fuera un ‘stop motion’, las dos puntas de la acción de trabajar con el pico y después cargar el mineral para obtener el oro que se busca. El carro terminó siendo una síntesis entre carro y tolva, que está cargado con el mineral en bruto y sale una suerte de pepita de oro desde abajo. Entonces se arma todo el ciclo desde la extracción en un montículo de piedras, que en realidad está tomado de la foto del perfil del Cerro Tomolasta y los mellizos desde el mirador. O sea, uno pasa por ahí y después el perfil de ese montículo es el de la sierra que se ve en el mirador. Para tratar de hilar también todo, que alguien pase por ahí y pueda reconocer el cerro en la escultura”. 

 El escultor  enfatizó que “los hombres salen de la piedra, son parte del cerro, están tan adentro del cerro que son parte de él, y de la sumatoria de los cuerpos, se forma una cavidad, que representa el túnel de las minas, que es lo que se ilumina de noche y termina siendo una imagen transformada de los mineros. Pasa a verse exclusivamente el hueco que representa ese túnel de la mina de oro”. 

 El trabajo es en chapa de hierro soldada, oxidada y protegida con laca poliuretánica para su preservación, para su durabilidad. Estructuralmente es lo que se llama estructura de cajón, que es cuando toda la chapa forma una estructura autoportante. “Se tuvo que fraccionar en partes para poder ser transportada desde Merlo hasta la Carolina y ensamblada en el lugar, montada con grúas y con trabajo de altura. “Todo salió muy bien, por suerte, estaba bastante calculado todo, todas las variables y siempre pueden surgir imprevistos. En este caso fue muy fluido todo y el tiempo aproximado, se empezó a trabajar concretamente el taller lentamente desde marzo, que se compraron materiales, se empezó a pasar en escala el dibujo de las partes, a cortar, se cortaron las primeras piezas y se empezó a ensamblar de a poco, porque el taller y el hacer dio el lenguaje que brinda la técnica constructiva, porque en la maqueta, por una cuestión de tamaño, es mucho más sintética que la realidad cuando la escultura tiene cuatro metros veinte de alto por ocho y medio de ancho”, explicó.  

Y agregó: “La realización en el taller va dando líneas de composición, va dando técnicas, va definiendo cómo lograr que el rostro sea expresivo pero sea sintético y una serie de cosas más, que después son las que enriquecen la obra y le terminan dando el lenguaje propio, digamos, la expresión propia. Así que desde ese entonces, desde Semana Santa, se intensificó muchísimo el trabajo de taller hasta el martes que fue montada, se estuvo con los últimos detalles”, indicó Picos. 

 El artista merlino  enfatizó en que, “recorrimos el pueblo que es una maravilla de belleza. Lo caminamos, lo respiramos, conversando, el punto donde está ubicada esta escultura es alucinante, es un sueño, realmente nos llena de orgullo y es un honor para nosotros contribuir a lo que va a ser un hito, una referencia, un punto turístico de atracción para el pueblo, para los habitantes, ya es de ellos la obra, ya no nos pertenece y es un honor hacer un aporte al patrimonio de la provincia, patrimonio cultural y artístico de San Luis.  

 Finamente, Julián Picos mencionó que hace 20 años que vino a vivir a Merlo,  “Hice raíces como un muelle. Mis hijos nacieron acá y amo esta provincia que me brinda la posibilidad de expresarme con mi arte y de una manera tan importante como es esta. Soy un agradecido junto con Ariel, mi socio, y el equipo de trabajo, porque hay más personas que se involucran en esto. Realmente es un orgullo y un honor”, finalizó. 

Los detalles técnicos 

Se levantaron dos estructuras laterales al camino, revestidas en piedra de la zona, respetando las normativas establecidas por Vialidad Provincial. Las mismas cuentan con bases y columnas de hormigón armado o metálicas, las cuales sostienen dos perfiles horizontales que hacen la forma de rieles, conectados con perfiles. 

 El cartel se logró en chapa lisa y calando “La Carolina”, con la tipografía adjunta, a la que se le colocó un tratamiento de oxidación y chapa ciega en la cara interna de cada lado, pintada color negro. Se realizó para ser leído, tanto en el sentido de ingreso a la localidad, como de egreso de la misma.

 

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