Arquitectura que suma valor a hoteles y bodegas

0
12

 Arquitectura que suma valor a hoteles y bodegas

Diseño, identidad territorial y sostenibilidad se consolidan como atributos diferenciales para establecimientos turísticos que buscan enriquecer la experiencia del visitante y fortalecer su posicionamiento comercial.

La integración entre arquitectura, paisaje e identidad local se consolida como un factor estratégico para hoteles y bodegas que buscan diferenciar su oferta, generar experiencias memorables y responder a las nuevas expectativas de los viajeros.Desde entornos urbanos hasta destinos rodeados de viñedos, selva, montañas o costas, el diseño de los espacios se convierte en una herramienta que conecta al visitante con el territorio. Materiales vinculados a la identidad regional, recorridos que favorecen el contacto con la naturaleza y ambientes que integran interior y exterior son algunos de los recursos que contribuyen a una experiencia más auténtica y alineada con las características de cada destino.

La relación entre arquitectura y entorno puede apreciarse en múltiples formatos: jardines interiores que acercan la naturaleza a la ciudad, pasarelas que atraviesan la vegetación o grandes ventanales que incorporan paisajes emblemáticos como parte de la experiencia de alojamiento o visita. Estas decisiones de diseño permiten poner en valor los atributos naturales y culturales del lugar sin perder su esencia.

A su vez, la gestión de los establecimientos complementa este enfoque mediante iniciativas orientadas al uso eficiente de recursos, el cuidado del agua, la optimización energética y la preservación de la biodiversidad. Estas prácticas fortalecen el compromiso con un desarrollo turístico más responsable y aportan valor a una demanda cada vez más consciente.

Para operadores turísticos, agencias de viajes y cámaras sectoriales, este tipo de propuestas representa una oportunidad de comercialización asociada a experiencias diferenciales, donde la arquitectura deja de ser únicamente una cuestión estética para convertirse en un componente clave de la narrativa del destino y de la propuesta de valor del producto turístico.

La naturaleza como parte de los espacios
En Loi Suites Iguazú, la vegetación subtropical de Iryapú acompaña la experiencia de desplazarse por el hotel.

Los puentes colgantes que atraviesan la selva conectan espacios y convierten los recorridos en una oportunidad para observar el entorno, mientras que las piscinas escalonadas, rodeadas de árboles centenarios, y las habitaciones con vistas a la vegetación prolongan esa presencia en los momentos de descanso.

El paisaje participa así de la organización de la experiencia: aparece al caminar, al permanecer en los espacios comunes y al mirar desde las habitaciones. Esa relación se complementa con iniciativas de eficiencia hídrica y energética, reducción de plásticos y plantación de especies nativas.

En plena ciudad, el vínculo con la naturaleza adquiere otra forma. Loi Suites Recoleta organiza uno de sus espacios más característicos alrededor de un Jardín de Invierno de más de 400 m². Allí, las palmeras naturales, el mármol, el mimbre y un amplio techo vidriado que permite el ingreso de luz natural componen un ambiente donde la vegetación tiene una presencia central. El jardín introduce una pausa en el ritmo urbano y ofrece un
espacio de encuentro con la naturaleza dentro del hotel. A su vez, el establecimiento obtuvo la Certificación Bronce de Hoteles Más Verdes, con una gestión que incorpora objetivos de reducción del consumo de agua y energía y de la generación de residuos, junto con iniciativas vinculadas a la identidad cultural del barrio.

“Entendemos la sustentabilidad como una forma de gestionar el hotel todos los días, tomando decisiones más responsables con los recursos, con quienes trabajan junto a nosotros y con el barrio del que formamos parte.

Nuestro desafío es que ese compromiso también pueda integrarse naturalmente a la experiencia de quienes nos eligen”, señala Gabriela Giancristofaro, gerente general de Loi Suites Recoleta.

En la ciudad de Mendoza, Amérian Mendoza se vincula con la identidad del destino a través de sus espacios abiertos hacia el paisaje urbano y una propuesta gastronómica que incorpora sabores y vinos regionales. Esta relación con el entorno se complementa con una gestión ambiental responsable, que incluye un sistema de limpieza con agua ozonizada generada in situ, orientado a reducir el uso de productos químicos, envases plásticos y el impacto ambiental de su operación.

Materiales, vistas y agua: la identidad del destino

A orillas del Canal Beagle, en Ushuaia, Los Cauquenes Resort + Spa + Experiences encuentra en el paisaje fueguino una referencia para su identidad. La madera de lenga y la piedra local se combinan con espacios abiertos visualmente hacia el mar y las montañas, incorporando los materiales y las vistas del destino a la experiencia de alojamiento. La relación con el territorio también se extiende a su operación. Su Certificación Plata de Hoteles Más Verdes acompaña una gestión que contempla eficiencia energética, conservación de la biodiversidad y desarrollo local. Actualmente, el 73% de sus proveedores son de la región, un dato que permite observar ese vínculo también a través de su cadena de abastecimiento.

En Uruguay, Altos del Arapey Club de Golf & Hotel Termal propone una arquitectura concebida para integrarse con el paisaje de las Termas del Arapey. Los espacios amplios y luminosos, las vistas panorámicas, los jardines y las piscinas termales conectan los ambientes del resort con el exterior.

En este caso, el agua ocupa un lugar central en la identidad del establecimiento y en las actividades de quienes lo visitan. El diseño prioriza la conexión visual con el entorno y el aprovechamiento de las características naturales del destino, con espacios al aire libre que acompañan una experiencia organizada alrededor del descanso.

Cuidar el territorio que sostiene la experiencia
En la costa de Bahía, Brasil, Tivoli Ecoresort Praia do Forte permite ampliar la mirada desde los espacios del alojamiento hacia el territorio que los rodea. Situado en un área de preservación ambiental, el resort integra su arquitectura con el paisaje de la Mata Atlántica y, según su Informe de Sostenibilidad 2025, destina más del 70% de su superficie a la conservación.

El cuidado del entorno también involucra decisiones operativas, como la reducción de la iluminación nocturna para respetar los ciclos de la fauna, y a ello se suman experiencias vinculadas con proyectos de protección de tortugas marinas y ballenas. Desde 2023, el establecimiento utiliza energía renovable de origen eólico para cubrir sus necesidades operativas. Estas acciones incorporan otra dimensión a la relación con el paisaje: la
preservación de los ecosistemas que forman parte del atractivo y de la identidad del destino.

En las bodegas, ese vínculo adquiere características propias: el paisaje que se visita es también un espacio de producción. En San Patricio del Chañar, Neuquén, Bodega Malma desarrolla su actividad en un entorno marcado por los vientos patagónicos, la amplitud térmica y la escasez de precipitaciones. Sus 127 hectáreas de viñedos forman parte de un paisaje cuya continuidad requiere cuidar el suelo, la biodiversidad y el agua.

Mediante un sistema de riego por goteo automatizado, la bodega adapta la gestión hídrica a las necesidades de los viñedos y a las condiciones naturales de la región.
En el enoturismo, la identidad del lugar está ligada tanto a lo que el visitante contempla como al trabajo y los recursos que sostienen ese paisaje productivo.

Distintas formas de vincularse con el lugar
Los puentes entre la vegetación, un jardín interior, los materiales regionales y los espacios abiertos hacia el agua muestran distintas maneras de incorporar el entorno a la experiencia turística. Las prácticas de conservación y de uso responsable de los recursos aportan, a su vez, herramientas para cuidar aquello que distingue a cada destino.

Pensar esa relación exige atender tanto a los espacios que se diseñan como a la forma en que se gestionan.

Allí, entre las características del territorio y las decisiones de cada establecimiento, se construye una parte de la identidad que el visitante reconoce y recuerda.

Conozca establecimientos donde la arquitectura y el paisaje forman parte de la experiencia turística y descubra nuevas propuestas para incorporar a su oferta comercial y ampliar las oportunidades de venta en segmentos de alto valor agregado.

Déjanos tu comentario