
Pablo Biró, en su doble rol de dirigente del gremio APLA (pilotos), y como director de la compañía por las acciones clase B del Programa de Propiedad Participada, tuvo durante estos últimos meses un comportamiento contrario al esperable de un miembro del directorio de Aerolíneas Argentinas. Tan solo este año, Biró participó y promovió 13 medidas de fuerza contra la aerolínea, muchas de ellas escudadas en supuestas «asambleas informativas» que en realidad eran paros encubiertos. Como agravante, y ante los esfuerzos de la compañía por mitigar el impacto de estas acciones en los planes de viaje de sus pasajeros, las medidas fueron adaptadas por los gremios para provocar el mayor daño posible en la operación, corriendo los horarios de las protestas para afectar la mayor cantidad de vuelos posibles. Con estas acciones, Biró provocó demoras y cancelaciones en vuelos que perjudicaron a más de 100 mil pasajeros, provocándole millonarias pérdidas a la compañía.
Las acciones de Biró llegaron al extremo de cuestionar la seguridad y capacidad operativa de la empresa, en las cuales él mismo tiene una responsabilidad compartida. Esta lamentable actitud solo produjo más perjuicios para Aerolíneas Argentinas, atacando la confianza de sus clientes y provocando una caída en su imagen institucional y comercial.